Historia de Ananda

Historiadeananda

Capítulo 1 – Una gran bienvenida

Año 1488. La familia Ward llega a Papúa Nueva Guinea, a la zona que actualmente es Puerto Moresby. Un matrimonio formado por Darren y Judy, que llegaron desde el Reino Unido para iniciar una nueva vida en un nuevo país, debido a que en el barrio de Reino Unido donde vivían, no eran bien vistos por crear una reforma política que a nadie gustó de los que vivían allí.

Judy, embarazada de nueve meses y a días de dar a luz, se instaló junto con su marido en una pequeña casa a unos metros del río de la zona.

La llegada de Darren y Judy hacía que mucha población del barrio viniera de visita a darle la bienvenida a su propia casa, con muchísima educación y amabilidad, proponiéndoles que cualquier cosa que necesitaran, podían pedírselo, y que el matrimonio les agradecía mucho.

Al cabo de cuatro días de la llegada, Judy se puso de parto en su propia casa, en donde Darren llamó inmediatamente a los vecinos saliendo a la calle, pidiendo la asistencia de algún médico en el barrio, en el cual, el único médico que había en el barrio, Jimmy Rogers, llegó a la casa para asistir en el parto a Judy.

Finalmente, la mujer de Darren dió a luz a una niña, y después de que el médico comprobara que estaba en perfectas condiciones, se despidió amablemente de Judy, también ofreciéndole su ayuda siempre que lo necesitase.

Cuando se marcharon todos de la casa, el matrimonio se encontraba muy feliz, viendo al bebé recién nacido, y no podían parar de sonreír de felicidad.

Después de unos minutos de charla entre Darren y Judy, decidieron ponerle el nombre de Ananda.

Durante varios años, fueron muy felices los tres. Darren, que era Juez en Reino Unido, consiguió un trabajo de ello en las afueras de la zona donde vivían, a la semana de que naciera Ananda. Con su sueldo llegaban bien a fin de mes sin ningún problema, por lo que a los tres no les faltó de nada nunca.

Fueron pasando los años y Ananda tuvo una buena educación, entrando a estudiar en el Colegio Richard Hall cuando cumplió los seis años, en 1494, relacionándose en principio, difícilmente con los otros niños debido a su carácter introvertido, pero que finalmente iba haciendo amistades al tiempo.

Los profesores estaban encantados con la niña, ya que era una grandísima estudiante y siempre hacía todo lo que le enviaban de tarea para casa, además de que su comportamiento era brillante. Ella estuvo en el mismo colegio durante seis años, cuando fue trasladada a un colegio mayor a los 12 años, en 1500, teniendo que dejar a casi todos sus amigos del colegio donde siempre había estado.

En el colegio mayor, habían algunos amigos del anterior, y acabó haciendo mas a medida que pasaban las semanas. El carácter introvertido de Ananda iba desapareciendo poco a poco y teniendo mas soltura.

Aunque en el primer colegio, el horario era de siete a doce del mediodía, en el colegio mayor estaba en el turno de tarde, teniendo un horario de cinco de la tarde a nueve de la noche.

Para llegar a su casa, venía acompañada con su grupo de amigos, siempre por un mismo camino, el cual no era de mucho trayecto, ya que se tardaba unos diez minutos caminando desde el colegio mayor hasta su casa.

A mitad del camino, algo alejado, había un lugar al lado de éste, donde se podía apreciar que habían herramientas en el suelo con materiales de construcción, por lo que se deducía que hacía poco que se había empezado la construcción de algo.

– ¿Por casualidad saben que se está construyendo allí? – Preguntó Ananda a su grupo de amigos.

Charlie, uno de los integrantes del grupo, al igual que los demás, tampoco sabía:

– La verdad es que no, llevo viendo esa construcción durante semanas pero nunca he sabido lo que es

Adalyn, otra de las componentes de su grupo de amigos, también respondió:

– Yo tampoco lo sé, pero mi padre trabaja en las construcciones de caminos. Luego le preguntaré a ver si él sabe.

Ananda, con rostro risueño, solo dijo:

– Vale.

Cuando llegaron cerca de la altura de la casa de Ananda, se despidieron los unos a los otros, porque unos debían tomar otros caminos distintos para llegar hasta sus casas,  y Ananda, hasta que llegaba a su casa, se quedaba acompañada de Adalyn, que seguía su camino después de la casa de Ananda.

Adalyn le ofreció por primera vez aquella noche a Ananda ir a su casa, ya que al día siguiente no había clase:

– Ananda, ¿te vienes a mi casa ésta noche a dormir?

– Tendré que preguntárselo a mis padres, pero yo creo que me dejarán.

– Seguro que sí, y si no, convéncelos de cualquier forma – Bromeaba Adalyn

Las dos rieron y justo a llegar a su casa, Ananda se despidió de su amiga mientras ésta seguía hacia la suya, que estaba a unos cinco minutos caminando de allí.

Ananda entró posteriormente en su casa:

– ¡Buenos días!, Adalyn me ha invitado ésta tarde a su casa. ¿Puedo ir?

Darren, bromeando, respondió:

–  No tendrás deberes que hacer y luego los dejarás sin hacer ¿no?

– ¡Ya sabes que siempre los he hecho! aparte que me gustan – Contestó Ananda con rostro alegre.

– Ya lo sé, pero la respuesta de poder ir o no, dependerá de tu madre – Seguía Darren de broma.

– ¿Y por qué yo? Darren, me echas siempre todas las responsabilidades – Decía riendo Judy.

– Bueno, está bien. Ya sabes la respuesta, ¿cómo íbamos a negarte eso? venga vé.

– ¡Gracias!

Ananda fue corriendo a su habitación a coger unas cuantas cosas y ponerlas en su mochila, se despidió con un beso a cada uno de sus padres, para luego salir corriendo felizmente por la puerta para fuera.

Al cabo de cinco minutos, llegó a la casa de Adalyn, en donde comentaron ciertas cosas sobre las tareas de clase, y también hablaron de sus vidas personales.

En uno de los momentos, Adalyn le preguntó a su padre sobre aquella construcción que se encontraba por el camino donde venían siempre, pero él tampoco sabía de lo que se trataba.

Ananda se encontraba muy feliz con Adalyn. Las noches en las que iba a su casa, se sentía en el paraíso, y si fuese por ella, hubiese estado yendo todas las noches allí.

Durante sus tres años de estancia en el colegio mayor, Ananda y Adalyn se hicieron muy buenas amigas, y cada vez que había días festivos, solía irse ella a su casa, y alguna vez que otra, fue Adalyn la que vino a dormir a la casa de su amiga, teniendo buena relación cada una con los padres de la otra. También mantenía una buena relación con todos aquellos chicos del grupo con los que volvía todos los días a casa.

Capítulo 2 – Cambio de costumbres

Cuando llegó el día de la graduación, Ananda y Adalyn se prepararon muy bien para dar un discurso a todos los demás del colegio y para los que entraban nuevos, y el director del centro, les otorgó un diploma de los estudios cursados a cada una.

Corría el año 1503 y las dos chicas de quince años, tenían que seguir estudiando otros niveles de estudio superiores en un centro en donde daban los libros del temario a los estudiantes, y que después de preparárselos por cuenta de uno, solo tenían que ir a examinarse.

Así lo hicieron ellas, estudiaban tanto solas en sus respectivas casas, como juntas, una en la casa de la otra, por lo que seguían compartiendo esa tradición tan bonita de invitarse a las suyas.

Al año siguiente, se desplazó la noticia de que la construcción aquella tan extraña, que ya estaba adquiriendo forma, era la de un castillo, algo que todo el mundo creía por la forma de castillo que iba cogiendo.

Ya al terminar la etapa de sus estudios superiores en aquel centro, como todo el mundo en el barrio esperaba, Ananda y Adalyn, sacaron matrículas de honor en sus tres exámenes durante sus tres años de estudio, uno por cada año.

Al terminar esos estudios superiores, a los 18 años, Ananda tenía que ir a la Universidad a estudiar de Juez. Aunque ella era muy estudiosa y le encantaba aprender cosas, se entristeció al saber que Adalyn no iría a la Universidad porque sus padres necesitaban otro sueldo mas en la familia y tendría que ponerse a trabajar y tampoco podían permitirse pagar esos estudios.

La decisión de estudiar para Juez, fue por ella misma, ya que era lo que siempre había visto en su casa a su padre, y siempre había querido aprender lo mismo.

Ananda seguía viendo a su amiga, pero ya no era tan frecuente como antes, puesto que las tareas universitarias le quitaban bastante tiempo y Adalyn, al trabajar unas nueve horas diarias en una herrería, no podía ver cuando ella quería a su amiga. Aún así, siempre que se podía se encontraban, siendo la frecuencia de cuatro veces al mes, cuando anteriormente era prácticamente todos los días.

Teniendo ya el carácter casi suelto del todo, Ananda ya hacía amigos con facilidad, haciendo un nuevo grupo de amistades en la Universidad. Todos los del grupo tenían 18 años, ya que estaban recién ingresados a la carrera universitaria.

Uno de ellos se llamaba Michael, que venía de otro barrio llamado Newtown, el cual se reunía por las tardes con amigos para pasear, invitando también a Ananda a ello.

– Ananda, vente con nosotros a dar una vuelta ésta tarde, siempre paseamos por toda la zona del barrio.

– Muy bien, probaré un día, pero si me desagrada, ya no voy mas – Decía bromeando Ananda.

– Pues te esperamos a las cinco en las escaleras de la frutería que hay por allí – Decía Michael señalando al lugar al que se refería.

Ananda seguía siendo muy feliz, aunque por otra parte, se sentía triste por no ver ya tanto a Adalyn, así que esa tarde, después de llegar a casa y almorzar, salió a las cuatro hacia la casa de su amiga para saludarla, ya que hacía como dos semanas que no sabía nada de ella.

Al llegar a su casa, tocó en la puerta, y salió su padre:

– Hola Ananda – La saludó con voz seria

Ananda, saludó también a William, que así se llamaba el padre de Adalyn y le preguntó por ella:

– Buenos días William, ¿está Adalyn?

Willian, después de unos segundos mirando a Ananda, respondió:

– No, ella no está.

A Ananda le parecía raro la actitud de William, ya que él era de carácter muy alegre y bromista, por lo que le preguntó posteriormente:

– ¿Cuando la podré ver?

– Puede que pronto.

La chica se empezaba a poner algo nerviosa con las respuestas de William:

– No le entiendo, ¿por qué dice eso?

– Por favor, vuelve en otro momento, ahora mismo tengo otras cosas que hacer

William hablaba con un tono serio en todo momento, y justo al decirle eso a Ananda, cerró la puerta de su casa.

Ella, muy preocupada, fue abandonando ese lugar a paso lento, pensando en qué podría haber sucedido para que no pudiese ver a su amiga Adalyn, y que su padre le respondiese seriamente.

A las cinco de la tarde, Ananda se reunió con su grupo de amigos en donde la frutería. Fueron a pasear por donde siempre lo hacían y pasó una tarde agradable con ellos.

Cuando se despidieron ese día todos, Ananda, antes de pasar por su casa, volvió a la de Adalyn, y tocó en su puerta. Pero después de tres veces de toques, nadie le abría la puerta, y eso empezaba a preocuparla en exceso.

Ésta vez se dirigió rápidamente a su casa, para contarle a los padres lo sucedido:

– Papá, Mamá, ¿ustedes saben que ha pasado con Adalyn?

– No, no sabemos, ¿por qué lo dices? – Le preguntó Darren.

– Antes fuí a su casa, y el padre me habló en tono serio y no me quiso decir mucha información sobre ella, y ahora vengo de allí de nuevo, y nadie me abrió la puerta.

– Qué raro… bueno, ya mañana prueba de nuevo a ver si está.

– Claro, no te preocupes, seguro que mañana la ves y ya te cuenta todo – Respondía su madre.

Ananda, con la preocupación aún encima, se fue a su cuarto sin poder parar de pensar en todo ese tema.

 

Capítulo 3 – Sin despedida

A la mañana siguiente, Ananda se despertó temprano y justo después de desayunar, salió rápidamente de su casa despidiéndose de sus padres:

– Me voy a la casa de Adalyn

Cerró la puerta ante las miradas sorprendidas de sus padres.

Ananda se acercaba con preocupación a la casa de su amiga, cuando volvió a tocar a la puerta.

Ésta vez sí que le volvió a abrir William.

– Ananda…

– Por favor, quiero ver a Adalyn, estoy preocupada por ella

– Ananda, Adalyn ya no está aquí

– ¿¡Cómo que no está aquí!? ¿¡Qué quiere decir con eso?! – Respondía Ananda exaltada

– Ella tuvo que marcharse…

– ¿¿A dónde??

– A Reino Unido. Tenía que ir a trabajar allí…

– ¿¿Pero cómo es posible que ni siquiera me haya podido avisar??

– Fue todo muy rápido… no había tiempo…

La chica seguía preguntando:

– ¿¿Cuando se fue??

William, tardó unos segundos en contestarle:

– Ayer…

–  ¡¡Usted lo sabía cuando vine hace dos días, y ella estaba aquí y no me lo quiso decir ¡¡¿verdad??!!

– Ananda, discúlpame, pero tienes que entenderme

– ¡¡¡¡Cómo me has hecho ésto!!!!

– Ananda…

Ananda, enfurecida, simplemente le dijo a William:

– ¡¡¡¡No quiero volver a verte en la vida!!!! – Justo después dió media vuelta y se fue llorando hasta su casa

William solo se quedó mirando a Ananda como se alejaba, sin saber que decir

Cuando Ananda llegó a su casa, le contó lo sucedido a sus padres, que trataron de consolarla.

Cuando se calmó, fue a su habitación y reanudó los estudios que había dejado hace días, para continuar yendo a la Universidad, aunque en esos primeros días,  estaba triste y decaída por la marcha de Adalyn.

 




Capítulo 4 – El acontecimiento

Ananda pasó cuatro años en la Universidad, sacando las asignaturas con notas brillantes. Tuvo una buena vida en la etapa universitaria, saliendo a menudo con amigos a divertirse y haciendo fiestas en casas de algunos de los amigos del grupo que lo proponían.

Terminó su carrera cuatro años después, en 1510, donde tuvo su graduación con otro diploma y obteniendo el título de Juez. Ella, muy feliz, dió otro discurso delante de todos los alumnos de la Universidad,  y también allí se encontraban sus padres. Agradeció todo lo logrado a ellos, por la grandísima educación que le dieron, y también, nombró a su amiga Adalyn, a la que hacía cuatro años que no veía ni sabía nada de ella, diciendo que era una muy buena amiga que nunca olvidaría, y que algún día tenía esperanza de volver a verla de nuevo.

Esa misma tarde, Ananda se reunió con su grupo de amigos para celebrar la titulación obtenida por todos ellos, ya que los demás también finalizaron la carrera ese día.

Quedaron a las nueve de la noche en la mitad del camino donde siempre habían vuelto a sus casas.

Justo dos días antes, había finalizado la construcción del castillo que llevaba en obras desde el año 1500 y nada mas finalizar dicha construcción, fue inaugurado por el pueblo, haciendo una visita entrando dentro de él, para posteriormente, dar un mitin el alcalde del pueblo sobre el castillo para todos los ciudadanos, quedando vacío, pendiente de subastar ante el ciudadano que mas dinero tuviese, para poder adquirirlo como su propiedad.

Uno de los amigos del grupo de Ananda, propuso entrar en el castillo el día de la graduación, ya que no lo tenían cerrado con llave, por eso fue a pedir velas, para poder tener iluminación una vez dentro debido a que era de noche.

Después de ir a comprar velas a una tienda que estaba allí cerca, Ananda y sus amigos llegaron al castillo, pero antes de entrar, se quedaron mirándolo por fuera, mientras lo iban rodeando por algunos de los lados.

Ananda siempre había sido una persona muy curiosa, y no pudo esperar mucho y se dirigió hacia la puerta del castillo, para posteriormente abrirla y entrar en él. Sus amigos no se habían enterado de que ella había entrado porque andaban mirando el castillo por fuera rodeándolo. De repente, se escuchó un portazo. Los demás fueron rápidamente hacia la puerta del castillo, que se había cerrado fuertemente, y y después de mirarse los unos a los otros y ver que faltaba Ananda, empezaron a llamarla, mientras se acercaban a la puerta para abrirla. Para sorpresa de ellos, la puerta del castillo ya no se podía abrir. Ananda había quedado dentro de él y nadie podía acceder. Asustados, comenzaron a gritar el nombre de ella una y otra vez, pero Ananda no respondía, no se escuchaba nada dentro del castillo.

Muy preocupados, los amigos llamaron a las autoridades, que tuvieron que llamar a uno de los constructores del castillo que tenía la llave de su cerradura para poder abrirla.

Se les avisó a los padres de Ananda, de que su hija posiblemente había quedado encerrada dentro del castillo, ya que realmente nadie la había visto entrar, por eso no se podía afirmar con seguridad, y acudieron inmediatamente a él, llamándola desde fuera, pero sin obtener ninguna respuesta de ella.

– ¿Están seguros de que está dentro? – Le dijo Darren muy preocupado al jefe de las autoridades

– No es seguro, porque dicen que nadie la vió entrar, pero que se escuchó un portazo y luego a ella no se le volvió a ver mas.

Darren y Judy miraban muy preocupados, esperando a poder saber de su hija, hasta que quince minutos después, llegó la persona que tenía la llave del castillo, y ahí fue cuando la abrió.

Nada mas abrirla, todos los que estaban fuera, comenzaron a entrar, iluminándose con las velas que tenían, pero en el piso de abajo, no vieron absolutamente nada, solo las paredes, por lo que acudieron rápidamente al piso de arriba, abriendo una puerta de vallas que estaba en mitad de las escaleras con la misma llave. Al llegar arriba, tampoco vieron nada. El piso de arriba estaba igual que el de abajo, solo habían paredes y ninguna otra cosa. Los padres de Ananda comenzaron a preocuparse en exceso, y sus amigos se quedaban incrédulos con todo lo que estaba sucediendo. Nadie sabía que había pasado con Ananda.

Darren y Judy se ponían cada vez mas histéricos, pidiéndole al jefe de las autoridades que hiciesen lo posible por encontrar a su hija. El jefe les prometió que realizarían una búsqueda exhaustiva por todos lados y que en el periódico se informaría y se colgarían carteles por si alguien la hubiese visto.

A partir de ese momento, se inició la búsqueda de Ananda, no solo en el barrio de donde era ella, sino en todo el país de Papúa Nueva Guinea, pero no hubo rastro de ella, y nadie tampoco la había visto en ningún sitio. Era un caso demasiado extraño.

Los padres de Ananda comenzaron a vivir una pesadilla, preguntándose una y otra vez donde estaría ella y sobre todo, cómo se encontraba.

Pasaron dos meses, y la situación seguía igual. No había rastro de Ananda por ningún lado. Las autoridades llegaron a contactar con Reino Unido por carta, por mensajeros que enviaban en barcos, que era de donde provenían sus padres y donde tenía familia, por si acaso Ananda hubiese decidido escaparse hacia allá, pero el caso es que ni la familia ni nadie de ese país tampoco la había visto. Era como si a Ananda se la hubiese tragado la tierra.

 

Capítulo 5 – La gran sorpresa

En esos dos meses, el pueblo donde había estado Ananda, quedaba extrañado por todo lo sucedido. La búsqueda de la chica no cesaba por todos lados. La gente hablaba las unas con las otras de lo sucedido, los periódicos ponían de vez en cuando noticias de su desaparición, de la contínua búsqueda de Ananda, pero que no lograban encontrarla.

El matrimonio de Darren y Judy, seguían su vida en su casa sin su hija, muy tristes, pero saliendo adelante como se pudiese. Las personas del pueblo ofrecían todo su apoyo al matrimonio por todo lo que había pasado, ofreciéndose incluso a buscarla ellos mismos colaborando con las autoridades.

Cuando ya había pasado sesenta días de su desaparición, Darren, al llegar del trabajo como siempre, cenaba con Judy en la cocina mientras hablaban, y tras la cena, Judy solía irse a su habitación a leer y Darren al salón a leer unos papeles de su trabajo.

Al lado del salón de la casa, había una puerta que era la del cuarto trastero, donde solían llevar las herramientas u objetos que ya no se usaban. Cuando Darren comenzó a leer, al cabo de unos quince minutos, escuchó ruidos extraños en el cuarto trastero, como de golpes en alguno de los objetos que había allí. Se levantó algo extrañado para abrir la puerta y mirar, pero no vió nada raro al observar toda la habitación, y volvió a cerrarla para volver al sofá y seguir con lo que estaba haciendo.

Justo un minuto después de sentarse, volvió a escuchar de nuevo el mismo ruido, y ya se empezaba a preocupar un poco mas, levantándose nuevamente y volviendo a abrir la puerta. Ésta vez entró dentro de la habitación y comenzó a mirar por todos los rincones, sin ver absolutamente nada raro.

Cuando caminaba hacia la puerta para salir del cuarto, no pudo creer lo que escuchó detrás.

 

Capítulo 6 – Extraña personalidad

Darren escuchó la palabra: Papá. Era la Voz de Ananda, que lo llamaba. Muy rápido y muy asustado, Darren se dió la vuelta, y allí estaba, allí vio a su hija que hacía dos meses que había desaparecido en extrañas circunstancias y que no había vuelto a saber de ella.

– ¡¡¡¡Ananda!!!! – Dijo Darren sobresaltado, para justo después, llamar a su mujer.

– ¡¡¡¡Judy!!!!, ¡¡¡¡Judy!!!!, ¡¡¡¡Judy!!!!…

Su mujer, al escuchar los gritos de Darren, corrió inmediatamente para la habitación, y allí vio a su hija también.

– ¡¡¡¡Ananda, hija mía!!!!, ¿¿¿¿Qué te ha pasado????

Los dos corrieron a abrazarla, pero mientras la abrazaban, ella simplemente se quedaba quieta, fría, tenía un rostro serio, solo miraba fijamente hacia adelante, sin decir ni una sola palabra mas.

– ¡Ananda, di algo por favor! – Le decía Darren.

Su madre Judy, también la llamaba para que dijese algo y que contara qué había pasado:

– Hija mía, ¿qué te ha pasado? ¡cuéntanos por favor!

Al ver que Ananda no decía mas nada y solo miraba hacia adelante durante un rato que estuvieron intentando hacer que hablara, llamaron a Jimmy Rogers, el médico del barrio.

Al verla y comprobar ciertas cosas, Jimmy le comentó a sus padres:

– Parece como si se hubiese quedado en shock. Quizás ha vivido alguna experiencia horrible que la haya dejado así. ¿No ha dicho absolutamente nada?

– Sólo dijo papá cuando me di cuenta de que estaba, y ya no dijo mas nada.

– Será mejor que la llevemos a su cama y que se acueste y descanse. Hay que esperar a mañana a ver qué tal está.

Los padres, llevaron tranquilamente a Ananda, que seguía seria y mirando fijamente hacia adelante, a su cama, donde la acostaron y se quedó también firme allí.

Los padres estaban muy preocupados por ella, aunque por otra parte, se alegraban mucho de que hubiese aparecido.

Jimmy se despidió en ese momento de la familia:

– Mañana me pasaré por aquí a verla a ver si ya está mejor

El matrimonio le dió las gracias a Jimmy por todo, y posteriormente, se quedaron en la habitación de Ananda mientras ella se quedaba dormida y pasaron toda la noche junto a ella.

A la mañana siguiente, Ananda despertó mientras los padres, que se habían quedado dormidos, dormían sentadoscada uno en una silla, y cuando la hija se fue a levantar para quedarse sentada en su cama, los ruidos despertaron a sus padres.

– ¡Ananda!, ¿qué tal estás? – Le preguntó Darren

Judy le habló también:

– ¡Hija mía, dinos algo, estamos preocupados!

Ananda, que siempre había tenido un carácter alegre, no había mostrado signos de alegría, puesto que desde que la volvieron a ver, llevaba todo el tiempo seria y con actitud extraña.

Pero por fin la hija comenzó a hablar:

– He visto cosas que no se creerían…

Los padres se sorprendieron al escuchar eso, y Darren le preguntó:

– ¿Qué has visto hija mía? ¿Qué es lo que te ha pasado?

– Si lo cuento me tacharán de loca…

Sus padres le insistían en que se lo contase, que ellos la iban a creer.

– Cuando me metí en el castillo, pasó algo extraño… se cerró la puerta fuertemente y al intentar abrirla no podía. Gritaba diciendo que me sacaran de allí, pero era como si nadie me pudiese escuchar. De hecho no se escuchaba nada fuera del castillo.

– ¿Y qué pasó después? – Le preguntaba intrigado Darren

Su madre también la miraba con preocupación en todo momento.

– En las ventanas que hay arriba, pude ver como que se hacía de día rápidamente, y cuando volví a intentar salir del castillo, ahí sí pude abrir la puerta.

– Pero nadie te ha visto en dos meses… ¿a dónde fuiste cuando saliste de ahí? – Seguía preguntando Darren con preocupación.

– Es que no estaba aquí…

Su padre con mas cara de sorprendido, volvío a preguntar:

– No te entiendo hija, ¿no estabas donde?

– Cuando salí del castillo… vi cosas totalmente diferentes a lo que hay ahora… habían cosas que ahora mismo no existen.

Sus padres escuchaban atónitos lo que Ananda contaba, y se quedaron unos segundos sin saber que decir, pero Darren seguía preguntando:

– ¿Qué viste?

– Habían objetos que… es que no me van a creer

– Cuéntanos, no te preocupes, ¿qué había allí? – Le insistía Darren

– Había unos aparatos que usaba la gente para comunicarse con otras personas a distancia, a los que llamaban teléfonos móviles.

– Teléfonos móviles… – Decía Darren extrañado

– También habían unos objetos de forma cuadradas, donde al pulsar un botón, aparecían imágenes en movimiento en ellas con sonido…

Sus padres se sorprendían cada vez mas, para posteriormente Darren decir:

– Ananda, será mejor que descanses mas, y hablamos mas tarde

– No me crees ¿verdad?

– No, no es eso, sino que todo ésto es muy raro…entiéndeme

– No te preocupes. Lo mejor era no decir nada.

– Hija… – Decía Darren preocupado por ella

Judy, que la seguía mirando preocupada y sorprendida le dijo a Ananda:

– Hija mía, todo ésto es nuevo para nosotros, solo quiero que nos entiendas.

– Sí, no pasa nada, ya les seguiré contando cuando quieran.

Darren le realizó una última pregunta a Ananda:

– Hija, ¿cómo entraste en casa ayer sin que nos diésemos cuenta?

– Por la ventana del cuarto trastero… no quería que me viesen llegar en principio, por eso no toqué a la puerta.

– Tranquila, todo está bien – Dijo Darren sonriendo.

Los padres de Ananda le dijeron que en un rato ya volverían a ver si se encontraba mejor, y cuando fueron a salir de la habitación para cerrar la puerta, Ananda les dijo:

– No le cuenten a nadie que he aparecido, lo verían muy raro los demás.

El matrimonio se dio la vuelta y se quedaron un rato mirando hacia ella y Darren le respondió sonriendo:

– Descuida, todo estará bien – Para cerrar la puerta justo después.

Ananda se quedó en la cama un rato, pensando en todo, durante una hora, barajando lo que podía hacer si salía a la calle a partir de ese momento, cuando todo el pueblo llevaba dos meses buscándola sin saber nada de ella.

 

Capítulo 7 – El viaje inesperado

Al cabo de una hora, Ananda salió de la habitación, estando sus padres en el salón que la vieron:

– Ananda, ¿estás bien? – Le preguntó Darren preocupado

– Sí, voy a salir intentando que nadie me vea, volveré en un rato – Dijo justo antes de abrir la puerta de la calle con cuidado asegurándose de que no había nadie cerca, para salir.

Su padre seguía preocupado:

– ¿¿Para donde irás?? lo mas seguro es que estando en la calle te vea alguien.

– Intentaré que no – Respondió Ananda a Darren saliendo rápidamente para afuera y cerrando la puerta rápido.

Sus padres se levantaron rápidamente hacia la puerta para abrirla, y vieron a su hija correr en dirección a donde estaba el castillo. Se quedaron muy sorprendidos mientras la veían alejándose.

– ¡Vuelve pronto hija! – Su padre no quería decir mas para que nadie del pueblo pudiese saber que había aparecido, aunque si fuese por él, lo hubiera dicho. Se quedaron muy preocupados sin saber si realmente ella volvería o no.

– ¡Hija, te estaremos esperando aquí! – Le gritó Judy.

Ananda corrió mirando hacia todos lados intentando que nadie lo viese, viendo a lo lejos a una persona del pueblo, y nada mas verlo, se escondió tras unos arbustos, hasta que pasara, para posteriormente salir, y recorrer el poco camino que ya le quedaba para volver a entrar en el castillo.

La chica volvió a abrir la puerta del castillo y entró dentro cerrándola luego. De frente se encontró un aparato extraño, el cual no había visto antes, circular con una pantalla de cristal líquido y un botón. Se acercó a recogerlo y vió que en la parte de atrás estaba escrito el nombre de Tobías.

Después de unos segundos mirando el aparato, decidió pulsar el botón que tenía, y al hacerlo, sonó un ruido bastante raro, duradero, apareciendo en la pantalla rectangular que tenía, las palabras: viaje en progreso. 

Duró un minuto ese proceso, hasta que se silenció el ruido y en la pantalla se mostró el mensaje de: viaje completado justo al mismo tiempo que aparecía una persona enfrente de ella. Ananda se quedó un poco perpleja al verlo, y le preguntó:

– ¿Quién eres tú?

– Me llamo Tobías, me dejé ese aparato aquí en mi viaje anterior.

– ¿De dónde vienes? – Preguntó Ananda intrigada.

– De otra época.

– ¿Del futuro o del pasado?

– Prefiero no hablar de ello. En mi época se me había olvidado el aparato éste aquí, y al pulsar tú el botón, regresé solo. Me lo tengo que llevar.

Ananda le dió el aparato a Tobías, y éste al recogerlo, solo dijo:

– Bueno, me despido ya. Un placer haberte conocido – Justo después, pulsó el botón para volver a su época y volvió a sonar aquel ruido que antes había sonado.

A los treinta segundos de estar sonando, Tobías miró al aparato y puso cara de extrañado, para luego decir:

– No sé que pasa, debería de salirme Viaje en proceso y aparece Esperando llegada.

Ananda solo miraba la situación sin decir nada.

Cuando pasó un minuto desde que empezara a sonar el ruido, Tobías dijo:

– ¡Oh no!, ¿¿pero qué pasa??

El aparato empezaba a temblar en sus manos, mientras Ananda miraba sorprendida a aquello.

De la pantalla rectangular de su aparato salió como una especie de rayo, que envolvió a Tobías y a Ananda, los cuales se asustaron mucho.

– ¡¡¡Qué está pasando!!! – Gritó Ananda

– ¡¡¡No lo sé, nunca me había pasado ésto!!!

Después de unos pocos segundos envueltos en esos rayos, Ananda y Tobías desaparecieron junto con los rayos, pero el aparato que tenía el chico en las manos, quedó en el lugar cayéndose al suelo, mostrando en su pantalla, el mensaje: Error de conflicto.

Justo después de ese momento, apareció un rayo igual que el de antes, apareciendo otra persona en el castillo, en cuyas manos, llevaba una caja grande.

Continuará…



El Castillo del Tiempo –
CC by-nc-nd 4.0 –
Borthen Inv

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