Los Viajes de las Épocas

viajes

(continuación de “Historia de Ananda”).

El hombre, que tenía la caja en la mano, la puso sobre el suelo del piso de abajo del castillo, y se dirigió hacia el objeto que se le había caído de las manos a Tobías antes de que desapareciera, que estaba en el suelo, y allí lo recogió, para luego pulsar el botón, y quedar envuelto al momento en el mismo rayo que habían envuelto a Ananda y Tobías, y desaparecer en unos segundos, con el aparato incluído.

Justo en el momento en el que Ananda y Tobías desaparecieron, Ananda vió todo su alrededor de color blanco, y no estaba Tobías, sino que desapareció justo en el momento en el que todo se puso de un solo color. Era un sitio muy extraño, con un ruido también extraño, como si fuese de una lavadora, y cuando avanzaba unos pasos veía como una pared invisible que no podía atravesar, y así con cualquier parte. Era como si estuviese en un cuarto estrecho encerrada pero solo se veía luz de color blanco nada mas.

Ananda estaba muy asustada, y al cabo de un minuto de estar en esa situación, la luz blanca desapareció y volvió a ver los alrededores de dentro del castilo justo desde el sitio donde ella había desaparecido.

No había mas nadie en él. Ella miró alrededor del castillo y todo estaba igual excepto una caja grande que estaba en el suelo. Extrañada, se acercó lentamente hacia la caja, la cual abrió poco a poco pensando lo que podía haber allí. Cuando la abrió, vió que lo que había dentro era un televisor, eso que ella había visto en el viaje anterior en el futuro. Desprendió la caja del televisor y pulsó el botón de encendido, para justo después encenderse y quedarse encendida sin mostrar ninguna imagen.

A los pocos segundos apareció un mensaje en el televisor que decía: “Si quieres ser la dueña de éste castillo, sólo dí: quiero ser la dueña”.

Ananda se quedó sorprendida sin saber que decir, y después de un tiempo pensándolo, decidió decirlo a ver qué pasaba, y al decir: quiero ser la dueña, el mensaje de la tele desapareció y se quedó encendida sin mostrar ninguna imagen. Fue al poco tiempo cuando Ananda fue hacia la puerta del castillo para salir de él.

Al abrir la puerta, encontró a Tobías detrás de ella, que le dijo:

– Menos mal que abres la puerta, no podía abrirla. Necesito el aparato con el que me desplacé en el tiempo.

– No sé donde está – Le respondió Ananda.

– ¿Cómo que no? ¿no está dentro?

– No, dentro solo ha aparecido un televisor

Tobías, sorprendido, entró al castillo viendo el televisor que allí había, acercándose a él lentamente cuando de pronto escuchó de fuera del castillo una voz de un hombre:

– ¡Está abierto! ¡Vamos, tenemos que hacerlo rápido!

Al instante de escuchar eso, entró un grupo de hombres al castillo con unos muebles en la mano, como para amueblarlo. Uno de ellos le dijo a Tobías:

– Tienes que salir de aquí, vamos a amueblar éste castillo

– ¿Qué está pasando? – Le preguntó Tobías

– Ésto va a ser ocupado por la princesa de la ciudad

Tobías, sorprendido, abandonó lentamente el castillo y al salir, estaba Ananda fuera mirando detrás de unos arbustos a los que se había acercado, a la cual se le acercó y le comentó:

– ¿En qué año debemos estar?

– Eso mismo me pregunto yo – Le respondió Ananda.

Tobías volvió al castillo y le dijo a los que estaban trabajando dentro:

– Perdonen, sé que les parecerá raro lo que les voy a preguntar, pero necesito que me lo digan por una cosa. ¿En qué año estamos?

Uno de los hombres, algo perplejo, le respondió después de unos segundos:

– En 1990

Tobías se quedó atónito, al igual que Ananda que lo había escuchado. Tobías le dio las gracias al hombre que se lo dijo y se quedó pensando sorprendido. Tobías le dijo a Ananda:

– Voy a alguna tienda a comprar un periódico a ver las noticias de hoy en día.

– Muy bien, ya nos veremos por aquí

Tobías comenzó a caminar en dirección a donde estaban las tiendas, que quedaba algo lejos de ese lugar, y Ananda, quiso visitar la zona donde ella vivía, a ver como estaba su casa en ese año, ya que en el anterior viaje no había podido verlo.

Cuando ella llegó al lugar, vio que en donde estaba su pequeña casa, se encontraba otra, pero mas grande que la casa donde ella vivía. Sintió la curiosidad de ver quienes estaban allí, y aunque la puerta tenía un timbre, Ananda, al desconocer que existían, decidió tocar en la puerta.

A los pocos segundos la puerta se abrió, y vio a un hombre, que se emocionó mucho cuando la vio.

– ¡¡No puedo creerlo!! ¿¿Qué hace por aquí?? – Dijo el hombre sonriente emocionado

A Ananda le pareció raro que aquel hombre le dijese eso:

– Es que sentía curiosidad de saber quienes vivían aquí

– ¿Nunca había venido a ésta casa? Deme un momento que llamo a mi mujer: ¡Helen! ¡Ven un momento a la puerta!

Su mujer se acercó y también puso cara de emocionada y alegre cuando vió a Ananda.

– ¡¡Buenos días!! ¿¿Qué le trae por aquí??

Ananda, que cada vez estaba mas confusa, solo dijo:

– Disculpen, pero… ¿nos habíamos visto antes?

– No no, pero afortunadamente la hemos conocido ahora – Dijo el hombre sonriente.

Ananda seguía sorprendida:

– No entiendo nada…

El hombre le ofreció que pasara a su casa:

– ¿Quiere pasar y hablar un poco con nosotros?

– Se lo agradezco mucho pero la verdad es que estoy de paso.

– Sí, lo entiendo – Dijo el hombre

La mujer le comentó al hombre también sonriendo:

– Peter, es que tu también… una princesa tiene la agenda muy ocupada

Ananda no se terminaba de creer lo que acababa de escuchar

– Encantado de verla Ananda – Le dijo la mujer

Ananda, mirando fijamente a los dos con un asombro increíble, después de unos segundos solo dijo:

– Tengo que marcharme… hasta luego.

El matrimonio de la casa se quedó extrañado por la reacción de Ananda, pero finalmente ella se fue, volviendo en dirección al castillo.

Cuando volvió, que la puerta seguía abierta, entró dentro y vio a los hombres de antes terminando el amueblamiento del castillo, y cuando la vieron, uno de ellos que estaba en la parte de arriba de la escalera que daba para el piso segundo, dijo:

– Alteza, ya lo tiene casi hecho, solo denos un minuto y ya nos vamos, y todo estará listo para usted aquí.

Ananda no dijo ni una palabra después de aquello, solo se quedó mirando a todo sin poder creerse nada de lo que estaba escuchando.

– ¿Le ocurre algo Alteza? – Le preguntó el hombre al verla de ese modo.

Ananda tardó unos segundos en responder:

– No… nada… no se preocupe.

Al minuto siguiente, los hombres terminaron su trabajo y el mismo que antes le había hablado le comentó:

– Ya está todo alteza, espero que disfrute.

Los demás hombres bajaron las escaleras desde el piso segundo y se fueron también con él despidiéndose de Ananda con un: Hasta luego alteza.

Ananda se quedó mirando el castillo y vio que habían colocado una mesa en el piso de abajo, para posteriormente subir hacia el piso de arriba y ver que la tele la habían colocado sobre una mesa, y habían añadido un sofá y muebles.

Ananda no podía creer que en esa época se hubiese convertido en princesa, por aquella frase que le dijo al televisor cuando le apareció.

Al cabo de unos minutos, apareció Tobías en el castillo y subió hacia arriba donde estaba Ananda:

– No compré periódicos pero vi las noticias en ellos en las tiendas, y pude pasar por mi casa, donde afortunadamente tenía éste aparato inventado, por cierto, que bueno eso de que seas la princesa ¿no? lo vi en los periódicos también – decía Tobías sonriendo.

Ananda simplemente se quedó sin decir nada.

Tobías le enseñó un aparato a Ananda que era  muy parecido al anterior, pero que éste tenía forma hexagonal.

– ¿Es para viajar en el tiempo también? – Le preguntó Ananda

– Sí, voy a regresar a mi época, que ya es hora.

– ¿Cómo podría volver yo? – Volvió a preguntar Ananda

– ¿De verdad quieres volver?con la vida que tienes aquí, vivirías de lujo.

– Pero yo quiero ir con mi familia, no me importa que aquí sea la princesa.

– Ojalá pudiese ayudarte pero no sé como puedes volver. Éste aparato solo lleva a las épocas en donde he estado con éste aparato y se quedan programadas solo esas épocas. A tu época solo podrías volver con el otro que me dejé allá.

Ananda se quedaba preocupada al escuchar eso.

Tobías, justo antes de pulsar el botón en ese aparato que lo transportaría a su época, le dijo a Ananda:

– Bueno, yo me voy ya, espero que tengas suerte, quizás aparezca ese aparato por algún lado. Hasta luego.

Ananda solo dijo tímidamente: Adiós

Tobías pulsó el botón que estaba en el aparato, y en la pantalla de cristal líquido,  aparecía el mensaje: “Viaje en proceso” Comenzó a sonar aquel sonido raro del otro aparato y poco después apareció un rayo que envolvió a Tobías durante unos quince segundos, para posteriormente desaparecer él y el rayo, pero en ésta ocasión, de nuevo pasó algo igual que en la otra. Desapareció Tobías con el rayo, pero el aparato hexagonal se quedó allí cayendo al suelo.

Poco después, Ananda lo recogió, y pensó en pulsar el botón, pero no sabía a qué época podía llevarla, y decidió quedarse donde estaba, con la esperanza de poder encontrar el otro aparato que la llevaría a su época, por lo que cogió el aparato hexagonal y lo guardó en uno de los armarios que había allí y lo cerró con llave.

Ananda pensó en lo del televisor, en aquel mensaje que la había hecho princesa, por lo que pensó también, que quizás con ese aparato podía volver a su época. Entonces se acercó a él y estuvo viendo los botones que tenía. Había uno que era de color verde, que era el único que no sabía para que era. Fue en ese momento cuando lo pulsó, y en pocos segundos, empezó a sonar otro ruido extraño y de la pantalla de la tele, que se había encendido muy poco después de pulsar el botón, salieron rayos iguales a los del otro aparato que envolvieron a Ananda, para luego abducirla hacia dentro del aparato.

Ananda se asustó mucho con ese proceso, y una vez estaba dentro de la tele, lo volvió a ver todo blanco por los alrededores, solo que había una especie de aparato con un botón a un lado, al cual se acercó y lo pulsó, para escuchar justo después una voz robótica que decía: “Buenos días Ananda. Es usted la princesa de la ciudad de Puerto Moresby y dueña de éste castillo. Usted ha comprobado que en éste castillo se viaja en el tiempo, pero también hay muchos viajeros que entran y salen de él, a los que a partir de ahora, si usted quiere, podrá guiar y llevarlos en el tiempo a donde usted quiera o a donde la tele les diga si usted no hace nada. Puede hablarles a ellos desde aquí dentro, y cuando quiera salir, solo tiene que decir la frase: Salir hacia afuera, y automáticamente saldrá de nuevo a la habitación. Para entrar, ya sabe como es, pulsando el botón verde desde fuera”.

Justo después de ese mensaje, desde ahí escuchó ruidos en la habitación del segundo piso del castillo, para posteriormente escuchar la voz de un hombre:

– La tele que traje. Creo que me la voy a llevar hacia el piso de abajo.

Ananda en ese momento dijo la frase: Salir hacia afuera, y de repente apareció en la habitación.

El hombre al que vio allí se asustó muchísimo y le dijo:

– ¿¿Quién eres tú??

– Soy Ananda, la dueña de éste castillo. Te escuché ahora decir que trajiste ésta tele, así que quizás tu sepas como hacer para volver a mi época, es decir, al año 1510.

El hombre, después de unos segundos pensando, respondió:

– Sí, es posible, pero antes me tengo que llevar el aparato a mi época.

– ¿Y luego me llevará a mi época?

– Haré lo que pueda, pero no puedo asegurárselo. Por cierto, mi nombre es Devis.

– Bueno Devis, pues le esperaré aquí.

Devis sacó el otro aparato que Ananda ya había visto, el que había usado Tobías en la época de ella, y lo dirigió hacia la tele.

– Ahora pulsaré éste botón y la tele, el aparato y yo deberíamos de trasladarnos a mi época. Luego volveré para trasladarte a ti a la tuya y ya luego, yo vuelvo de nuevo a la mía.

Devis pulsó el botón y volvió a sonar otro sonido extraño, pero en el aparato que tenía él en la mano, sonó una especie de pitido intermitente, a lo que Devis sorprendido dijo:

– ¿Qué pasa?

Al cabo de unos segundos, el aparato emitió los mismos rayos que ya se habían visto antes y envolvió a Devis en ellos.

– ¡La tele no queda envuelta! – Comentó Devis

En el aparato marcaba el año 2005

– Parece que regreso a mi época, pero no puedo llevarme la tele y sin la tele, no puedo regresar a por tí, lo siento mucho.

Ananda solo miraba asombrada hasta que en unos quince segundos después de estar envuelto en los rayos, Devis y el aparato desaparecieron de allí.

Ananda decidió investigar a ver si solo con la tele podía volver a su época, pulsando el botón verde de nuevo y entrando otra vez dentro.

Dentro de la tele, intentó preguntar al aparato que había allí:

– ¿Puedo volver a mi época con la tele?

Pero el aparato que había dentro no respondía

Ananda volvió a formular otra pregunta

– ¿Cómo puedo volver a 1510?

Seguía sin dar respuesta.

Ananda volvió a pulsar el botón del aparato de dentro, y volvió a salir la voz robótica comentando lo mismo que antes. Cuando empezó la voz a hablar, Ananda pulsó el botón de nuevo pensando en apagarlo, ya que lo había escuchado todo antes. Pero para su sorpresa, justo después de callarse la voz, empezó a sonar un ruido extraño en ese aparato y la voz robótica al cabo de unos quince segundos preguntó:

– ¿A qué año quieres ir?

Ananda, sorprendida, respondió:

– A 1510.

El aparato siguió sonando quince segundos mas hasta que dejó de hacerlo, y la voz robótica dijo: “Está usted en 1510”.

Ananda, al escuchar eso, salió rápidamente de la tele y luego del castillo corriendo, y al salir, vio que todo estaba igual que en su época. Allí un vecino del pueblo la vió y le gritó:

– ¡Ananda! ¡Has aparecido!

Ananda seguía corriendo hacia su casa mientras mas vecinos la veían y se quedaban totalmente sorprendidos de verla aparecer después de tanto tiempo.

Ananda llegó a su casa y tocó en la puerta con desesperación. Su padre le abrió la puerta y le dijo:

– ¡Ananda, qué alegría verte! ¿dónde estabas?

– ¡Ananda hija! ¿Qué tal estás? – Le dijo su madre al verla

Ananda, feliz y con rostro alegre, respondió:

– En el castillo, trasladándome a otras épocas

Los tres sonrieron y comenzaron a charlar de todo lo sucedido. Ananda les estuvo contando todo lo que vió. Esa noche, ella durmió en su casa, y a la mañana siguiente, casi todos los vecinos estaban en la puerta de la casa de ella para preguntar qué había pasado, el porqué de la desaparición de ella y la aparición. Darren tuvo que decirle a uno de ellos que Ananda no podía ahora mismo salir a hablar, pero que volvieran en otro momento.

Finalmente, los vecinos se acabaron marchando de allí, entendiendo toda la situación.

Ananda al cabo de varias horas, quiso ir al castillo de nuevo:

– Me voy al castillo, pero no se preocupen, que pienso volver hoy mismo de nuevo.

Había dicho esa frase con rostro alegre por lo que los padres habían dejado de preocuparse por su estado emocional, ya que había vuelto a ser la Ananda de siempre.




Los Viajes de las Épocas –
CC by-nc-nd 4.0 –
Borthen Inv

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